Un viaje al otro lado del charco

por elhoyofunky

Pude salir unos días del país a un viaje no planeado a Paris, era algo que tenía prospectado para el 2018 pero las cosas se ajustaron y se armó. Perdí el vuelo de conexión de ida lo que me hizo enojar mucho, porque el vuelo a México – Dallas iba con dos horas de retraso, entonces era un hecho que perdería un día completo en Paris.

Corrí, nerviosísimo junto a una Argentina que también estaba sobre la hora para tomar la conexión. Teníamos la esperanza de poder alcanzar el vuelo, pero en mi caso no lo logré (sad) y la argentinita ya no la vi. Me ofrecieron otra opción: salir a Londres y de ahí a Paris. Lo acepté. Me senté una hora y dije: Londres, ¿por qué no quedarme ahí?. Perder el vuelo de conexión e irme al siguiente día en el tren rápido, al final todo era cuestión de dinero (glup) pero era conocer una ciudad más, un país más.

Me sentaron junto a una chica con aspecto indú pero no olía a indú, ni nos hablamos mientras cruzábamos el océano. Era mi primer viaje el otro lado del charco, puedo decir que era como viajar en el tiempo (ocho horas de diferencia) nos dieron de cenar y desayunar: aún no decidía si quedarme en Londres sin hospedaje, sin tren reservado a Paris. No sabía si mi maleta la iban a dejar ahí o enviar al vuelo de conexión. No sabía nada. Entonces apliqué el infalible: “chinguesuputamadre” y me quedé. Tardé en localizar la maleta, me llevaron al cuartito de los fracasados que perdemos las maletas y después de una hora la pude recuperar.

Ya tenía mi equipaje, compré un hospedaje (el más barato que encontré y con mejor puntuación en booking punto com) y busqué el metro o Underground como le dicen mis paisanos Londinenses. No sabía ni a donde iba. No sabía qué tipo de ticket comprar. Todo estaba en libras esterlinas y yo sin efectivo (afortunadamente en todos lados se podía usar la tarjeta). Un ticket de un día fue la mejor opción, muy caro a comparación de México pero lo compré. Me lancé a la estación y me encontré a un españolete de esos que viajan de mochilazo y me dijo que la estación Piccadilly era la chida o la que ‘molaba tío’, no escuché bien. Ya tenía hotel, compré un sim con internet en una máquina por unas 20 libras, pedí de favor para que me compraran el ticket de Eurostar a Paris y ya, mientras el tren avanzaba, ya estaba adentrándome a la ciudad. Las casas eran diferentes, me preguntaba cómo sería vivir ahí: bonito y bien chido respondía mi mente. La gente era diferente… Todo era diferente.

Para ese día el único plan era que no había plan.

london