Un sábado que parecía estar jodido

por elhoyofunky

El día iba de la mierda desde el día anterior, toda la semana sin dormir y algunas discuciones sin sentido arruinarion la noche del viernes. El sábado fui a la escuela y el taxista se quedó con el dinero de mi desayuno, la clase era aburrida e inutil, no aguanté más y salí rumbo a una fiesta infantil a 100km de allí. Me tomó cinco horas en llegar a mi destino, era un trayecto en el que regularmente no hago más de dos y ni siquiera llevaba un libro que leer, ese de Bob Dylan que compré por 30 pesos porque al hojearlo leí que conoció a su chica en un concierto de King Crimson. No es común que conozcas a alguien un concierto, al menos no en esta época, pero bueno, era Dylan.

Gastamos mucho tiempo en viajar en vehículos sin prisa.

Todo iba de mal, llegué con la mochila en un hombro y con un gesto de “puta madre” en el rostro, el sábado se había jodido, eran las 7pm y yo apenas llegaba, cuatro horas tarde, sin ganas de nada, con el estómago vacío y con ganas de regresar a casa, dejarme caer en las sábanas frescas y dormir con la ventana abierta, porque espero algun día poder salir de la habitación y dejar mi cuerpo ahí, acostado.

Y cuando ya había olvidado el motivo del por qué viajaba hasta allá un sonido entre toda la bulla gritaba mi nombre y corría hacia mi, era esa pequeña de dos años que hace poco aprendió a decir mi nombre, el día se me arregló de un segundo a otro mientras la cargaba y ella me abrazaba fuerte mientras me decía, en su idioma, que fuéramos a ver sus piñatas de Dora La Exploradora.